miércoles, marzo 01, 2006

Te recuerdo como eras en el último otoño...



Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegado a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque
en calma! Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Aquellos recuerdos atesorados...
a veces es fácil confundir la realidad con los sueños, sin embargo, estoy segura que que éstos no han sido recuerdos inventados.



Piedritas en la Ventana




De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

Quién sabe dónde quedan mis próximas

huellas ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

Está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

Está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.

Ya es un buen momento para continuar... Alegría, te estaré esperando.