martes, noviembre 21, 2006

Satyagraha: La Fuerza del Alma



Conservate sereno y resuelto
como un bosque cerrado y silencioso,
con los brazos cruzados y miradas que son
las armas de una guerra no ganada.

Y, si entonces los tiranos se atreven,
déjalos calbalgar ebtre tus filas,
asestar cuchilladas y puñaladas y
multilar y descargar el hacha.

Déjales hacer lo que quieran.

Con los brazos cruzados y los ojos firmes,
con poco miedo y menos sorpresa aún,
míralos cuando hieren,
hasta que su ira se desvanezca.



GANDHI

La SATYAGRAHA, es la reivindicacion de la verdad, no causandoles sufrimiento al adeversario sino al propio yo. El adversario debe ser liberado, no aplastado, mediante una constante interacción beneficiosa entre los adeversarios, buscando la recnciliacion final.
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La SATYAGRAHA paga el mal con el bien.
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El gran Gandhi, su insitencia en la bondad, la honestidad, la humildad, la no violencia y la exlatación del espeiritu humano. Un perfecto ejemplo de como un hombre comun, a fuerza de sacrificios, puede forjar su camino segun sus ideales y transformar la vida de quienes le rodearon, sus enseñanzas sobreviven en el corazon de millones de personas del mundo entero.

sábado, noviembre 11, 2006

Las Soledades de Babel




La soledad es nuestra propiedad más privada
viejo rito de juegos malabares
en ella nos movemos e inventamos pareces
con espejos de los que siempre huimos.
La soledad es tiempo, veloz o detenido,
reflexiones de noria, espirales de humo,
con amores in vitro, desamores in pectore,
y repaso metódico de la buena lujuria.

La soledad es noche con los ojos abiertos
esbozo de futuro que escondió la memoria
desazones de héroe encerrado en su pánico
y un sentido de culpa, jubilado de olvido.
Es la tibia conciencia de cómo deberían
haber sido los cruces de la vida y la muerte
y también el rescate de los breves chispazos
nacidos del encuentro de la muerte y la vida.

La soledad se sabe sola en mundo de solos
y se pregunta a veces por otras soledades
Todavía hace un tiempo, en rigor no hace tanto
las soledades, solas, cada una en su hueco
hablaban una sola deshilachada lengua
que los momento claves les servía de puente.

O también un mano una señal un beso
acercaban al solo la soledad contigua
y una red solidaria de solos conectaba
las geografías y las esperanzas.

En el amor y el tango los solos se abrazaban
y como era de todos el idioma del mundo
podían compartir la tristeza y el goce
y hasta se convencían de que no estaban solos.

Pero algo ha cambiado, está cambiando
Ahora cuando bailan los solos y las solas
ya no se enlazan, guardan su distancia
en el amor se abrazan pero piensan
en otro abrazo, el de sus soledades.
Las soledades de babel ignoran
qué soledades rozan su costado
y aunque siga la torre cielo arriba
en busca de ese pobre dios de siempre
ellos se desmoronan sin saberlo
soledades abajo, sueño abajo.

M. Benedetti


Soledad, soledades... compañera fiel, ya no te quiero...
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