jueves, diciembre 08, 2005

Soneto XLIV Te Amo (P. Neruda)



SABRÁS que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.

Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.

Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.

Mi amor tiene dos vidas para amarte.
Por eso te amo cuando no te amo y por eso te amo cuando te amo.
Cual sería la elección correcta? Elegir entre dos opciones podría ser fácil, pero cuando se trata de intentarlo una vez mas y no caer en el intento, asusta bastante… sin embargo, nadie puede por si mismo elegir entre una u otra, sino que es el destino quien ya ha tomado esta decisión.

Ahora que no estas...




¿Cuántas veces he comenzado a escribirlo y cuanto veces lo he borrado y reescrito....Cómo siempre, las palabras parecen tan inútiles... Desde que tengo uso de razón, sé que te busco. Todo a mí alrededor está vacío, en un mundo tan gris, pero tú has podido darme momentos de luz. Te he sentido en tantas partes y en ninguno, en tantos pensamientos y sueños.

Estos días de tu ausencia te he extrañado con locura y me he rendido a las memorias de tu piel sobre mi cuerpo. Te he soñado y fantaseado; me has bañado y acostado dulces sueños. Y aprovecho un jadeo, un suspirar para agradecer el recuerdo de tus brazos, que me vuelcan y me apoyan, y me aferran siempre igual.


Tus brazos que fueron de hierro durante mi debilidad de lágrimas, durante mi infinita tristeza, mi desolación, mi insustituible pérdida. Tus brazos han sido un soporte inesperado, sorpresivo, hoy me sostienen, me consuelan, me confortan, me reaniman, me fortalecen, me levantan, me vivifican… no puedes dejarme morir.