
En qué distancia,
frente a cuál ventana,
en qué estación de trenes
dejé olvidado el mar y allí quedamos,
yo dando las espaldas a lo que amo
mientras allá seguía la batalla
de blanco y verde y piedra y centelleo.
Si pudiera retroceder en el tiempo cambiaría todos aquellos momentos perdidos y desaprovechados. Te hubiera desarmado en besos y abrazos. Te debo muchos, estarán pendientes para cuando nos reencontremos.

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